martes, 9 de enero de 2007

Café

Con la llegada de la Navidad, han llegado nuevo aparatos a mi casa. La más notable sería la lavadora de platos. Con cinco gentes en la casa...es un gran alivio.
Con ella llegaron dos nuevos teléfonos, que han anunciado su llegada mediante graves sustos. Demás está decir que yo nunca esperé que suene el teléfono en la cocina o en la sala de la televisión...y también estaría de más describir los saltos que pegué cuando sonaron los aparatos. Solo diré que fueron buenos saltos.
Finalmente, ha llegado una nuev cafetera. La odio. Tiene un diseño que la hace extremadamente postmoderna, y completamente no funcional. Hasta la fecha no he podido preparar y servirme el café sin regar...o sin pelear contra sus...partes.
La anterior cafetera era tradicional, funcional y desde que llegó nos hicimos buenas amigas. Existía una relación de cooperación y respeto mutuo. Me acompañó en noches de trabajos interminables. Tenía medido cuanta agua poner, para recibir una cantidad de café. Proveía fácilmente de una sobredosis de cafeina.
Me acompañó en el coffee break del Primer Encuentro Universitario de Antropología, Sociología, Arqueología e Historia. No se quejó y colaboró con mis amigas que organizaron el coffee break.
Murió antes de Navidad, cuando mi hermana "la otra" rompió la jarra. Trágico día.


Bueno...¿qué se le va a hacer pues? Tocará amistarse con la nueva cafetera postmoderna.

En otros temas menos triviales, he tenido un gran alivio por haber dicho las cosas que eran obvias. Al menos así se podrá seguir el camino de una mejor manera.

Ahora me voy. Tengo un deseo extraordinario de terminar de transcribir tanta cosa. Aunque el momento que termine esa fase...tocará clasificar...y ahí me darán ganas de terminar de hacer eso también.

Es muy bacán pero extremadamente tedioso.

dani

3 comentarios:

Santiago Páez dijo...

Amo tu antigua cafetera y odio esta nueva. Por como la describes, parece que nunca podrás amistarte con ella, búscate una cafetera postcolonial.
¿Y La Chama, cómo se lleva con el nuevo aparato?

Dani dijo...

hmmm...una cafetera postcolonial? eso sería un sueño. en este punto me conformo con una de la era moderna en tal caso.

a pesar de las dificultades que se pueden presentar, mejor me porto bonita con la cafetera, ya que si se pone brava...no me dará café.

En pocas...ella tiene el poder sobre mi.

La Chama no se ha quejado del aparato, y nunca la he visto enfrascarse en una pelea con un aparato eléctrico.

Lamentablemente, yo lo hago a diario.
jeje...

La Chama dijo...

Yo ni siquiera me di cuenta que la otra se había roto jaja... Mi atención selectiva tomó acción una vez más. Aún no podría opinar sobre la nueva cafetera, ya que estoy esperando... algo. No le he dado su primer uso, sea porque me intimide en un nivel inconsciente o porque la olvido. Yo solo tengo problemas con los aparatos cuando no los puedo desarmar, como el disco duro maldito. Me encantó la parte sobre las partes :)